LA GRACIA

La gracia es un maestro, porque educa nuestro espíritu y le enseña a nuestra mente que:

1-    No se da a cualquiera que la merezca. (Romanos 4:4) dice “al que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda”. Cuando uno no merece un regalo, esto se llama gracia. Cuando uno trabaja, uno merece un salario o una paga por su labor. Pablo enseña que somos salvos por fe y no por obra (Efesios 2:8,9) “no por obras para que nadie, se gloríe”. (Romanos 3:24) declara “siendo justificados gratuitamente (sin mérito o motivo alguno) por su gracia”.

2-    No se da para suplementar lo que falta en el hombre: (Efesios 2:9) dice “No por obras (no por suplemento) para que nadie se gloríe”. En cuanto a salvación usted jamás podrá completar o suplementar con sus obras de consagración, ayunos, vigilias, ofrendas o diezmos, o evangelismo, la obra perfecta de Cristo. Si el hombre fuera salvo con un 10% de sus obras, ya Dios se quedaría sin un 10% de Su gloria o de Su gracia. El salva con el 100% de su gracia. Dios nos ha dado una salvación al 100%, porque es una obra de Cristo completa “Por una sola ofrenda, hizo perfectos a los santificados” (Hebreos 10:14) .
De ahí que la gracia de Dios no suplementa la obra del hombre. Dios no depende de ninguna obra hecha por el hombre. El salva al hombre por puro amor y completa gracia.

3-    No es en parte de Dios y en parte del hombre: o es del todo por gracia o es del todo por obras. La gracia no es un negocio del 50% de parte del hombre pecador. Es un regalo al 100% de parte de Dios. En (Mateo 19:16-22) encontramos el caso del Joven Rico. Un religioso que quiso ser perfecto bajo la ley para heredar la vida eterna. Jesús le habló de algunos mandamientos de la ley moral de Dios en el A/T. El joven rico le dijo a Jesús que algunos de ellos había cumplido desde su juventud, pero no los había cumplido todos. Este joven rico quería heredar la vida eterna guardando parte de la ley. La salvación no es en parte del hombre y en parte de Dios. La salvación es una dependencia total de la gracia de Dios. El hombre no puede confiar en sus propios méritos. !Todo es por gracia de Dios!.

4-    No es quitada por falta de mérito o esfuerzo”: Dios no está viendo que es lo que el hombre hace para salvarse. Dios no dice: !Julio...por cuanto no hiciste nada para salvarte, voy a retirar mi gracia de ti!. Precisamente la única condición bajo la cual Dios concede su gracia al pecador, es cuando no ve mérito o esfuerzo alguno de parte del hombre.

5-    La Gracia tiene una sola dirección: Reconocer que no puedes ganarte la salvación. La dirección de la gracia es la incapacidad para obtener la gracia de Dios. “Dios no da menos gracia a los que pecan más, ni más gracia a los que pecan menos”. Ni retira Su gracia cuando pecas.

6-    No es para reparar los agujeros del pecado: La Gracia es inmutable, nada la puede hacer variar. Ella es igual para todos. La gracia es gratuita no es condicional. Nadie puede ganar la gracia por ninguna razón. Dios no acepta ninguna obra, excepto la obra perfecta que hizo su amado hijo Jesucristo en la cruz.

7-    No hace del que la recibe un deudor:  La Gracia no se da como salario, no se cuenta con esfuerzos u obras hechas. No es un asunto del que haga más, que  Dios más le da. La Gracia es como un Supermercado con una diferencia. En un Supermercado, usted deposita en el carro de víveres, todos los productos que quieres llevar, pero a la salida, tienes que pagar en la registradora. En el Supermercado gratuito de la Gracia- usted descubre que todo ya está pagado por Cristo, y que los tesoros de la gracia que depositas en el carro de la fe son tuyos.  Tuyo es el Espíritu Santo, el perdón de todos tus pecados, el cielo, la salvación, la vida eterna, la justificación, la reconciliación, los dones del Espíritu, la redención, la propiciación, el sello del Espíritu, la sabiduría, la revelación, la ciencia de Dios etc. ¡Todo es tuyo!. ¿Qué debes hacer si todo es tuyo? Sigue caminando por fe. Pasa la registradora por fe. Sal por la fe a disfrutar todo lo que Dios por su gracia te ha dado en Cristo Jesús. El justo por la fe vivirá como un estilo de vida espiritual y real.
La salvación no es algo que Dios nos presta. Si nos la prestara, sería algo que más adelante tendríamos que pagársela a plazos o de contado. En la gracia no hay reencarnación. Para obtener la gracia no tenemos que pagar nada, ni en el pasado, presente, ni mucho menos en el futuro. Si Dios nos diera algo para que se lo pagáramos con ayunos y sacrificios, entonces sus bendiciones ya no serían regalos sino deudas. !La salvación no es un préstamo!. (Romanos 6:23) dice “Mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. La vida eterna es una dádiva dada gratuitamente. Usted no tiene que pagar por las bendiciones de Dios en su congregación, ni ahora ni en el futuro. !Todo ya está saldado por la muerte de Cristo!.
Muchos pastores, apóstoles. misioneros, iglesias, maestros bíblicos, profetas, evangelistas y músicos creen como la mayoría de los creyentes que “sirviéndole” al Señor: evangelizando- ganando almas- predicando- orando por los enfermos- ayunando- vigilando- imponiendo manos- presentando niños- haciendo conciertos y programas, cantando en el coro de la Iglesia- visitando a los necesitados- ofrendando para el apoyo de su obra pueden recompensar  o pagar en algo a Dios por lo que hizo en favor nuestro !En ninguna manera! !Herejía! ¡Error! ¡Blasfemia!.
¡Gózate en saber esto! Dios no va a retirar su gracia o salvación si tú no haces algo para El. La salvación no es una compra hecha a plazos. En el campo natural, la mercancía viene primero y luego el pago por plazos. Si uno deja de pagar, el resultado será la confiscación de la mercancía. !Así no opera la gracia de Dios!. Dios cuando da no pide a plazos, ni reclama servicios religiosos, ni confisca nada que El te haya dado por gracia. La “Dádiva de Dios es” (vida eterna). La palabra “es” está en tiempo presente continuo. Si aquí dijera “La Dádiva de Dios será” , entonces, sería algo para el futuro. Hay dos cosas que están en tiempo presente: La fe es (Hebreos 11:1) y la Dádiva es (Romanos 6:23) !Tiempo presente!. Estas dos cosas son tuyas ahora mismo para que las disfrutes. Si la Vida eterna es un don o regalo ¿Cómo pretende algún religioso pagar por ella?.  

8-    La Gracia no nos absuelve del Pecado personal:  (Romanos 5:21) dice “Como el Pecado reinó (tiempo pasado), así también la Gracia reine (Tiempo presente) por medio de la Justicia para Vida eterna mediante Jesucristo nuestro Señor”. El Pecado es algo que mora, que reinó por sí mismo, por naturaleza propia; pero la Gracia reina por medio de la Justicia. Esto significa que, la Gracia no tolera nuestros pecados (actos de nuestra conducta o comportamiento), porque esto sería un “Libertinaje” de la carne.
Dios tiene muy en cuenta lo que hacemos, por eso, vemos en las cartas del N/T una cantidad de mandamientos para nuestro albedrío restaurado: -no reine, pues, en vuestro cuerpo mortal- despojaos del viejo hombre que está viciado- quítense de vosotros toda malicia, ira, enojo etc.- buscad las cosas de arriba no la de de la tierra- no satisfagáis los deseos que antes tenías etc. Pero la inmediata solución a nuestras debilidades de conducta es la sangre eterna del nuevo pacto de Jesucristo. El pacto eterno de Dios es: cuerpo partido y sangre derramada. Bajo este pacto estamos todos los que hemos nacido de nuevo en Cristo.
La Biblia enseña que Cristo nos justificó, porque sufrió el castigo del pecado y murió para rescatarnos de semejante esclavitud o dominio del pecado cruel.  Dios por el Espíritu Santo, regeneró nuestro espíritu caído y nos dio vida, cuando estábamos muertos en delitos y pecados. Es un error tratar de ablandar el corazón de Dios, haciendo actos antes o después de ser salvos. Nosotros somos perdonados, porque hubo uno que ya fue castigado, uno que soportó el castigo, uno que  pagó la penitencia o fue molido por nuestros pecados de conducta, uno que sufrió la descarga inmisericorde de la ira justa de Dios.

9-    La Gracia de Dios no tolera el libertinaje de la carne:  Pablo lo enseña cuando dice en (Romanos 6:1) ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? !en ninguna manera!...No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias” (o pasiones)(V:12).
Cuando un cristiano peca incidentalmente (debido al que pecado que mora en mi) ¿Qué debe hacer? Debe por la fe apropiarse del perdón que otorga la sangre eterna de Cristo y debe en su actitud hacer un cambio (conversión). Un cristiano en libertinaje de la carne no puede reinar en vida y en victoria. Este cristiano libertino no puede hacer morir a Cristo otra vez para que lo perdone; porque Cristo murió una sola vez por todos los pecados que se han de cometer (Hebreos 10:12). Dios sabe que el pecado es un morador, está presente activo y continuo en nuestra carne, por tal razón el autor de Hebreos (10:22) “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia y lavados los cuerpos con agua pura” (Símbolo de la palabra viva- (Efesios 5:26).

¿De dónde proviene la fe por la cual tenemos entrada a esta gracia? Si el hombre pecador, esclavo del pecado, fuera capaz de tener fe en Dios por su propia cuenta, entonces, el hombre sería justo y no pecador. Pablo dice en Romanos 3:10,11 “No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios”. Si el hombre tuviera fe en sí mismo en su estado pecador, no sería pecador, y no necesitaba buscar a Dios. Pero nadie puede ser justo siendo pecador.


La fe es un don que se recibe de Dios. La fe es de Dios no del hombre. El hombre es sólo el vaso receptor de esa fe divina. En 1 Corintios 12:9 la fe es un don y en Gálatas 5:22 la fe es un fruto del Espíritu. La fe no es don ni fruto del hombre, sino de Dios. la fe proviene de Dios quien es la fuente de la fe.


El profeta Jeremías dijo en Jeremías 31:18 “conviérteme y seré convertido”. Jeremías no se pudo convertir a sí mismo, fue Dios quién convirtió a Jeremías.


La fe es obra de Dios en el corazón del hombre. Pablo dijo en Efesios 1:19 <nosotros los que creemos, según la operación del poder de Su fuerza> y en Filipenses 1:19 afirmó
"a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él". La fe es obra concedida, virtud recibida, que sólo tiene su origen, fuente y operación en Dios.

 

Reynaldo Estrada Pastor